Pedro Paqué tuvo suerte cuando le picó una araña radioactiva en la excursión al laboratorio. Tuvo suerte porque también estaban experimentando con caracoles y perfectamente podría haber terminado siendo El asombroso molusco baboso (Que es tan asqueroso como ser una araña humana pero luce bastante menos). Así las cosas, el sobrinillo adolescente y desgarbado favorito (Y único, de ahí el favoritismo) de
Tía Maya y
Tío Benicio , se transformó en
Espidermán, el Hombre Araña enmascarado.
Aprovechando los fascículos del ' Curso de punto de cruz y tricotosa' de su
Tía Maya (No, la abeja no), se cosió un disfraz de cuerpo entero para preservar su identidad (No quería que nadie supiera que vestía mallas como las bailarinas de ballet, que había visto varias veces
Billy Elliot y sabía que eso iba a ser motivo de mofa). Así disfrazado, logró ganarse unas perricas en el Circo del pueblo pues, tras el picotazo, adquirió la curiosa habilidad de subirse por las paredes (Cosa muy normal que nos pasa a todos cuando vemos lo que nos queda en la cuenta corriente a fin de mes aunque ya se sabe que siempre hay público para todo). El caso es que se convirtió en la atracción estrella de la temporada pero, justo cuando iban a pagarle lo que había ganado ese mes, un
Ladrón entró en la caravana del director del Circo, robó toda la recaudación y tomó las de Villadiego.
Espidermán (Ya sabéis:
Pedro Paqué vestío con su disfraz de feriante) se puso a encorrerlo.
En esas estaba mientras, no muy lejos, su
Tío Benicio intentaba ayudar a su vecina
Maria Juana (Amor platónico de
Pedro) a bajar su mascota gatuna del árbol al que se había encaramao. La puñetera Gata Negra no quería moverse bajo ningún concepto y el
Tío Benicio se había tenido que subir a una escalera para intentar agarrar al bichejo. Con lo poco que le gustaban los árboles al
Tío Benicio…
Como el Destino es tan puñetero, el
Ladrón fue a parar a la calle en la que
Tío Benicio trasteaba con la gata y, con las prisas por escapar de su perseguidor, no se fijó en la escalera y se dio de bruces contra ella haciendo caer al
Tío Benicio en plancha sobre el suelo. El
Tío Benicio tenía la cabeza dura pero no tanto, así que se partió la crisma. Tristemente
Espidermán no pudo salvarlo pero, antes de espicharla, su
Tío Benicio le dejó en herencia una frase que recordaría toda su vida:
-
'Quien a buen árbol se arrima, viene un perro y se le orina'.Desde entonces,
Pedro evitó los árboles y hasta los geranios, no fuera a ser que llegase meado a casa, que eso huele mucho. Apenado por el fallecimiento de su tío, decidió dedicar su vida a desfacer entuertos convirtiéndose en un héroe en su pueblo.
Primero encarceló al
Ladrón que despachurró a su tío, luego logró atrapar al malvado
Duende Verdimorao que resultó ser
Normando Osborne, el famoso bodeguero, que pretendía dominar el mundo ayudado por sus secuaces
Ozzy y
Bertín. Consiguió, así mismo, desbaratar los planes del temible
Doctor Sepia a la Plancha que planeaba una intoxicación masiva de Salmonela y, además, terminó por enamorar a la bella
Maria Juana (Aunque eso es una historia que será contada en otro momento... O tal vez no...).
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